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Cuento infantil: El inventor de pensamientos

lunes, 24 de marzo de 2014

Cuento infantil para enseñar a los niños y niñas la importancia de nuestros pensamientos en nuestras emociones y conductas.
viejo periodico 166x300 Cuento infantil: El inventor de pensamientosCuentan los habitantes del lugar, que hace muchos años vivía allí un inventor de pensamientos. Este inventor de pensamientos, tenía un trabajo muy importante porque inventaba pensamientos positivos para las personas. Si las personas tenían pensamientos positivos, se sentían bien y estaban contentas. Y cuando se sentían bien y estaban contentas se portaban muy bien y hacían buenas acciones.
El pequeño Teo, había escuchado muchas veces esas historias en boca de los mayores. Teo prestaba mucha atención a las mismas, porque el necesitaba al inventor de pensamientos, ya que siempre pensaba cosas malas acerca de todo lo que le ocurría. Cuando sacaba malas notas, pensaba que era imposible mejorar las calificaciones, que era culpa suya porque era un inútil. Si lo retaban en casa, pensaba que todos eran malos y que no le querían lo suficiente. Si alguna vez escuchaba un ruido por la noche, pensaba que algo terrible iba a suceder. Cuando perdía algún partido, creía que los demás no jugaban bien y que por lo tanto era culpa de ellos que no se esforzaban. Y de este modo siempre pensaba cosas negativas sobre todo lo que le ocurría.
Estas formas de pensar le hacían sentirse mal. Cuando pensaba que era un inútil se sentía triste y frustrado, y no estudiaba porque no le iba a servir de nada. Cuando le reían se sentía muy enfadado y se portaba muy mal para molestar a su familia. Si escuchaba ruidos sentía mucho miedo y no podía dormir. Cuando creía que era culpa de los demás perder los partidos, se enfadaba con ellos y les gritaba mucho.
Así que una mañana cualquiera decidido salir en busca del inventor de pensamientos y, después de mucho buscar lo encontró.
-Buenos días inventor de pensamientos. Le dijo Teo.
-Buenos días- respondió el inventor. ¿Te puedo ayudar en algo?
-Si señor-respondió el niño.- he oído que usted es un inventor de pensamientos y me gustaría que inventase pensamientos buenos para mí.
Teo le conto toda su historia. Le explico lo que pensaba en determinadas ocasiones, le comento como se sentía y lo que hacía y por eso era muy urgente que el inventor de pensamientos, inventara pensamientos positivos para él.
El inventor de pensamientos, le explico lo siguiente:
-La gente no explica bien mi trabajo, yo no puedo inventar pensamientos para ti. Yo solo puedo inventar mis propios pensamientos. Mi trabajo consiste en enseñar a los demás a inventarse sus pensamientos. Solo tú puedes inventar tus pensamientos, yo sólo puedo ayudarte a hacerlo.
Teo, que era un niño muy listo, enseguida comprendió lo que el “inventor de pensamientos” le había explicado. Y con ayuda de éste poco a poco fue cambiando sus pensamientos. Aprendió a pensar que cuando sacaba malas notas no era porque era inútil, sino porque no se había esforzado. Dejo de pensar que cuando lo retaban era porque no le querían y pensó que tal vez les hubiera molestado y se merecía el reto. Cambio lo que pensaba sobre los ruidos que escuchaba y ya no sentía miedo. Si perdía algún partido, dejo de pensar que los demás jugaban mal y empezó a pensar que tenían que animarse y aprender todos juntos a colaborar.
De esta forma, gracias a sus nuevos inventos de pensamientos, empezó a sentirse bien y sin darse cuenta comenzó a portarse muy  bien.

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