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Cuento infantil: Una niña guapa

miércoles, 17 de junio de 2015

Cuento infantil para enseñar a los niños y niñas avalorarse por su interior y saber ver la belleza en lo que son. Para desarrollar su autoestima.
niña4En una ciudad cualquiera, de un país cualquiera nació una linda niña. Desde el primer momento abrió los ojos para verlo todo y desprendía calor y ternura con su mirada, su pelo siempre indomable transmitía su naturalidad, su piel era suave. Pero era más linda aún porque su corazón era generoso y su cabeza tenía brillantes ideas.
Tenía aún pocos años cuando mirando a su alrededor, comprobó que todas las demás niñas hacían cosas para estar más lindas. Las mujeres que vivían con ella, su madre, su abuela, y todas las que rodeaban a la niña también hacían esas cosas para estar más lindas. Así, de este modo aprendió algo que le pareció muy importante, para ser linda, para que los demás la quisieran y para ser aceptada, necesitaba hacer esas cosas.
Así, la linda niña comenzó a llevar zapatos de taco alto que le hacían parecer más alta, sin ellos se sentía pequeñita. Así, la bonita niña comenzó a usar maquillajes para adornar su suave piel y dar más luz a sus ojos, sin ellos se sentía fea. Así, la hermosa niña empezó a estirar su pelo para que no estuviese indomable, si no lo hacía pensaba que no gustaría. Así, la preciosa niña empezó a usar vestidos y ropas que estilizaban su cuerpo, y no le importaban que no fuesen cómodos, porque así se veía más guapa. Así, esta niña bonita se preocupaba por su piel, su pelo, sus ojos, su peso y su altura, tenía cuidado con correr, saltar, y jugar a determinados juegos para no despeinarse, para no estropear su maquillaje y para no manchar su ropa. Pasaba muchas horas preocupada por su aspecto, pero era lo necesario para estar guapa, alguien le dijo una vez “para estar guapa hay que sufrir”.
Así, de este modo, aprendió algo que le pareció muy importante, aprendió que para gustarse a ella misma, que para verse bonita necesitaba todos estos añadidos. Sin ellos ya no se gustaba. Sin estos añadidos, sus ojos estarían abiertos y desprendiendo calor, sin ellos su pelo estaría indomable y natural, y su piel estaría suave. No sabía si su corazón era generoso, y tampoco tenía tiempo para sus brillantes ideas.
Y la niña creyó que había conseguido estar más linda, aunque nunca era suficiente y siempre podía mejorar algo para gustarse más. Cuando se quitaba las ropas y los zapatos de tacón, cuando se lavaba la cara, cuando se despeinaba, cuando volvía a ser ella no se gustaba y se sentía pequeñita y fea. Tampoco era feliz, porque no podía hacer muchas de las cosas que le gustaban.
Un día la bonita niña, se lastimo los ojos con el maquillaje y la luz le hacía daño en la mirada. Tenía que echar unas gotas en su mirada, vendarse los ojos y permanecer a oscuras. Sus personas cercanas, permanecían a oscuras con ella.
Como nadie la veía y ella tampoco se veía la hermosa niña dejo de preocuparse tanto por su aspecto. Su piel quedo libre de maquillajes, su pelo permanecía suelto, natural e indomable, sus pies calzaban cómodos zapatos, su ropa le permitía moverse y estar cómoda. Y entonces fue cuando estando a oscuras volvió a escuchar a su corazón y volvió a tener brillantes ideas, además podía hacer muchas cosas que antes no hacía, a pesar de no tener luz, porque no tenía que preocuparse por mancharse o estropear su peinado o maquillaje. Y la niña se sorprendió un día al volver a escuchar su risa, y se sorprendió de estar más cerca de los demás y verlos mejor, a pesar de tener los ojos cubiertos.
Cuando le quitaron la venda, pudo comprobar que solo ella había estado a oscuras, que los demás la habían visto siempre, sin sus adornos. Rápidamente se miró al espejo, pensando que tendría un aspecto horrible. Y fue entonces, cuando al mirarse descubrió que estaba hermosa, que estaba linda porque era ella de verdad.

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