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La verdadera belleza del patito feo

miércoles, 14 de mayo de 2014


Texto de Carolina Fernández
Ilustración de María Pérez

Como cada verano los patitos terminaban en su granja para peques contentos y entusiasmados por todo lo que habían compartido y disfrutado ese año. Ese verano para algunos era diferente, ya que en septiembre, algunos patitos y patitas, dejarían atrás su granja de siempre para dar paso a la granja de mayores.

Carbón era uno de los patitos más queridos de los alrededores, era unpatito alegre, divertido, bueno y al que le encantaba estar con los demás. Así que Carbón esperaba impaciente el comienzo de la granja de mayores, sin saber que lo que le esperaba no era tan bueno.

El calor empezó a dar paso al viento, el agua de las charcas empezó a enfriarse y las hojas de los árboles parecían oscurecerse. Había llegado el momento de comenzar la granja para mayores. Carbón tenía que caminar mucho más que antes para llegar, pero no le importaba, agarró su mochila, salió temprano y se fue imaginando toda las cosas buenas que le iban a pasar.

Cuando Carbón llegó a la granja de mayores algunos de los patitos y patitas que había ya se conocían, así que tardo bastante en encontrar alguien con quien hablar, algunos le miraban raro, otros le miraban mal y por fin el patito más blanco se dirigió a él y le dijo,

- Eres muy feo para jugar con nosotros. 
- ¿¿¿Qué??? -se dijo Carbón para sus adentros- ¿me estás llamando feo?.

Queridos amigos y amigas, en este momento debemos pararnos a explicar que Carbón no era un patito como la mayoría de los patitos, además de ser alegre, simpático y tremendamente bueno, tenía las plumas oscuras, era delgaducho y necesitaba gafas para poder ver de lejos. Hasta ahora esto nunca había sido importante, pero en la granja de mayores, parecía ser lo único que el resto de patitos veía.

¡Carbón se sintió tan triste! Según pasaban los días, le insultaban más y le dejaban más sólo.

- Cuatrojos, espagueti, esqueleto, feo, tonto…

Carbón no entendía nada y cada vez se sentía más y más triste, no solo sus compañeros nuevos le trataban mal sino que para colmo, en ese colegio grande las cosas que tenía que hacer se le hacían muy difíciles. Como cada vez estaba más triste, cada vez lo hacía peor, y ¡claro!, como cada vez lo hacía peor, cada vez se sentía más tonto y peor aún le salía todo…

La mamá y el papá de Carbón muy preocupados por él, no paraban de decirle lo mucho que valía, lo genial que era y que por favor, no se dejara llevar por todos aquellos que no tenía ni idea de quien era él… que se diera tiempo y no dejará de confiar en él.

Por suerte, un buen día, todo comenzó cambiar. La patita más lista de la clase, llegó un día llorando porque su mamá estaba enfadada con ella y se quedó en un rincón sin querer hablar con nadie, Carbón, que acostumbraba a estar sólo por la granja, se acercó a consolarla. Le dijo lo triste que la veía y se quedó con ella escuchando lo mal que se sentía. La Patita lista se sintió tan bien de poder contar lo que le pasaba y de que alguien le escuchara y comprendiera, que al momento ya estaba mejor. 

Así que al al ratito, la patita lista y Carbón estaban riendo y jugando con el barro.

La patita lista y otros patitos empezaron a pasar más tiempo con Carbón. Comenzaron a darse cuenta de que era divertido y era muy agradable pasar tiempo con él.

Carbón salía un poquito más contento de la granja todos los días. De camino, un día se encontró al patito más blanco parado en el camino muy enfadado. Carbón intentó hablar con él y este sólo le chillo. Carbón se quedó a su lado, y con un poco de paciencia esperó a que su molestia pasara un poco para preguntarle sobre qué le había enfadado tanto. De ese modo el patito más blanco comenzó a contarle todo a Carbón hasta terminar pidiéndole consejo sobre qué hacer.

A los pocos días, hubo una gran discusión en la granja entre dos patitos, hubo gritos, golpes,llantos, y fue entonces cuando el patito blanco fue corriendo a avisar a Carbón.

-¡Tienes que hablar con ellos! Solo tú vas a hacerles entrar en razón.

Carbón consiguió hablar con ellos y poner algo de calma en ese caos. Y fue ese día cuando algo muy importante cambió para Carbón.

Por fin la mayoría de los patitos y patitas de la granja de mayores, dejaron de llamar a Carbón el patito feo o el patito tonto, y comenzó a ser simplemente Carbón. Todos sus compañeros, se dieron cuenta de que Carbón era muy muy listo, era un patito capaz de entender cuando alguien se enfadaba, cuando alguien estaba triste, y además era capaz de dar mucha alegría.

Y fue así como la granja de mayores aprendió su gran lección, Carbón sin duda era uno de los patitos más listos y más bonitos de toda la granja de mayores. Ser listo, era mucho más que hacer las cosas bien y ser bonito, era muchísimo más que ser guapo. 

Carbón, aprendió otra gran lección, los demás se pueden equivocar, te pueden juzgar y te pueden poner triste, pero hay que seguir confiando en uno mismo y seguir siendo lo que eres.


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